Por Mgtr. Santiago Liaudat (*)
El presente trabajo sostiene que el pensamiento del papa Francisco constituye una reformulación contemporánea del paradigma humanista, capaz de responder a las críticas que condujeron a su crisis en el siglo XX. A diferencia del humanismo moderno, centrado en un sujeto abstracto, autónomo y universal, este nuevo humanismo se configura como situado, relacional e integral: situado, porque piensa desde los pueblos y sus culturas; relacional, porque coloca en el centro la fraternidad y los vínculos comunitarios; e integral, porque articula la dignidad humana con la justicia social, el cuidado de la creación y los límites éticos del desarrollo científico-tecnológico. En este sentido, Francisco no propone un retorno nostálgico al humanismo clásico, sino su recreación histórica en diálogo con los desafíos del mundo contemporáneo.
El aniversario del fallecimiento del papa Francisco abre un tiempo de balances y reflexiones sobre su legado. En estos días han circulado diversas aproximaciones en esa línea. Muchas de ellas destacan aspectos parciales de su obra: la mirada ecológica, la sensibilidad social hacia los más frágiles, la lucha por la paz mundial, las reformas de la Iglesia o las críticas al modelo económico, entre otros. Sin duda, todos estos elementos formaron parte de su pensamiento y de su acción.
Sin embargo, suele faltar el hilo conductor que articula esas dimensiones y otorga coherencia a sus ideas, creencias, valores y prácticas. El propio Francisco se encargó de señalar, en sus textos, la idea central en torno a la cual gravitan las demás: la primacía del ser humano, inalienable en su dignidad y radicalmente abierto al cuidado de la fragilidad, del prójimo y de la creación. Se trata de una afirmación sencilla en su formulación, pero de profundas resonancias filosóficas, teológicas y políticas. Lejos de ser un elemento más, constituye la raíz del árbol cultivado por Francisco durante su pontificado.
El pensamiento del papa se presenta así como una referencia ineludible para quienes anhelan un mundo más justo y humano. A diferencia de la mayoría —si no de la totalidad— de los autores contemporáneos, que suelen circunscribirse a ámbitos específicos, Francisco propone en sus escritos una mirada panorámica sobre las grandes cuestiones de nuestro tiempo. Y esa amplitud temática no va en detrimento de la profundidad, la originalidad ni la radicalidad de su análisis; por el contrario, conserva una notable agudeza en cada uno de los planos que aborda.
A continuación, se mostrará que este principio busca responder a la crisis del proyecto moderno y del mundo contemporáneo mediante una nueva formulación del paradigma humanista. En el contexto de una crisis civilizatoria que somete a la humanidad a grandes tensiones y que parece no encontrar salida, el aporte insoslayable del papa Francisco consiste precisamente en ofrecer caminos de esperanza. En este marco, la ausencia de un horizonte compartido como humanidad se vuelve especialmente grave.
Para leer el trabajo completo hacer clic en enlace Liaudat_-S.-_2026_.-Francisco-y-el-nuevo-humanismo
(*) Decano de la facultad de Humanidades de la UCALP